Cambios en las Republicas Bananeras
Premio Nobel que ayuda a consolidar un Golpe de Estado
Por Antonio Tay
El primer Golpe de Estado del Nuevo Siglo, ocurre en la primera década
en un país bananero, Honduras, colocando a Roberto Micheletti un civil
representante del sector económico. Lo clásico continua, porque
recibió la bendición del Departamento de Estado, de los Estados
Unidos y los aliados incondicionales. Lo más curioso, los golpistas fueron
amparados por un Nobel de la Paz, el Presidente de Costa Rica, Oscar Arias. Es
difícil reconciliar la paz en Centro America cuando los mismos promotores
cooperan con los militares hondureños que llevaron detenido al Presidente
Manuel Zelaya a Costa Rica. 
Muchos elementos de esta información es historia, pero fácilmente
puede ocurrir en cualquier país, donde algún gobernante se atreva
a cuestionar a las familias que se consideran dueños de los países
productores de banano, incluido Guatemala. Los hechos ocurrieron, el golpe de
estado fue realizado por el Ejercito de Honduras, el Congreso aprobó la
remoción y aceptando una supuesta carta firmada por Manuel
Zelaya.
El presidente de Costa Rica, permite que la
aeronave militar que llevo al Ex Presidente aterrizara en su territorio,
posteriormente reconoce al gobierno de facto. Después de haber colaborado con los militares hondureños,
busca como agenciarse una imagen mediadora, en la sociedad hondureña.
La mediación recibe el respaldo inmediato del Departamento de Estado,
a través de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton y la Organización
de Estados Americanos OEA.
Los argumentos presentados por los golpistas
de Honduras, fue que las actividades del Presidente Manuel Zelaya,
de realizar una consulta popular, era una violación
a la Constitución de Honduras. Otros cargos de corrupción aparecieron
en contra del presidente exiliado, pero nunca fueron probados en ninguna corte.
Al parecer todo estaba programado y el objetivo principal, sacar de cualquier
forma del poder al Presidente Zelaya, porque atentaba en contra de los intereses
del país bananero.
Los
propietarios del territorio hondureño, es casi una docena, ellos son
las familias que tienen las grandes haciendas y las grandes compañías
transnacionales que explotan los recursos naturales del país. Ellos
han aprendido que pueden dar un poco de poder, pero no compartirlo. Pueden nombrar
sus delegados políticos, por medio de presidentes electos, diputados,
magistrados, que hagan funcionar el país, bajo ciertos lineamientos y
condiciones premeditadas.
De esta manera programan un proceso electoral
viciado por la falta de trasparencia en las instituciones y la sociedad
civil dividida por las acciones represivas que ejecutaban los golpistas.
Estas elecciones fueron reconocidos por gobiernos incondicionales
a la política norteamericana, tal el caso de Colombia,
Panamá, y Costa Rica. El gobierno de Guatemala no reconocía completamente
el proceso eleccionario de Honduras, pero el sector privado representado en el
CACIF, asumió poderes del Ministerio de Relaciones Exteriores, como observadores
a las elecciones y aprobaron los resultados. Este hecho paso desapercibido en
los medios, pero fue un mensaje claro al Presidente Álvaro Colom, indicándole
que Colom puede ser el Presidente de la Republica, pero quienes determinan la
política internacional es el sector privado en Guatemala.
Después de Zelaya, llega Porfirio Lobos, al parecer entre lobos andaba
una oveja y asume un gobierno en quiebra, porque durante el tiempo que gobernó Roberto
Micheletti, los bancos enviaron sus recursos al exterior. Esta elección
marcada por el golpe de estado, salen electos integrantes de las familias de
abolengo a ocupar cargos públicos, con la garantía de preservar
el estatus quo. El error de Zelaya, buscar cambiar la constitución, que
es un documento de protección de la elite económica hondureña.
Modificarlo sin el consentimiento de la elite, era un suicidio político
y eso le costo a Manuel Zelaya, la presidencia de Honduras.
Ahora que Manuel Zelaya se fue Honduras esta
libre otra vez, Estados Unidos ha reconocido al nuevo presidente
que es resultado de un golpe de estado y las compañías
transnacionales y bananeras que operan en Honduras, pueden sentirse tranquilos.
La elite recupero el control del país, los bancos siguen operando y el
pueblo hondureño tiene que conformarse con un Lobo en la presidencia que
esta a cargo de la custodia de uno de las republicas bananeras de Centro America.